La Guardiana del Otoño
Hay momentos en los que algo en nosotras empieza a recogerse. Como si ya no fuera tiempo de expandirse, sino de guardar. Esta figura nació en ese clima. Sin apuro, en silencio, casi como si supiera desde el inicio qué lugar venía a habitar. La guardiana de Otoño no sostiene algo visible. Lo que cuida no siempre tiene forma, pero es valioso. Puede ser un recuerdo, una emoción, una parte de una misma que necesita resguardo. El otoño tiene eso: no es solo caída, también es elección. Qué soltar… y qué conservar. Mientras la hacía, entendí que no todo lo que se transforma se pierde. Hay cosas que cambian de lugar, de forma, de tiempo. Y esta figura vino a recordarme eso. A sostener lo que aún no está listo para mostrarse. A cuidar lo que todavía necesita silencio. Mònica