Una cabeza, un personaje y una historia por contar



 


Hay piezas que empiezan con una idea clara.

Y hay otras que empiezan de una manera completamente diferente.

Esta figura comenzó con una cabeza.

Una cabeza que no modelé yo, sino Malena Bertolloto, artista plástica de Villa Constitución, Santa Fe, de quien tuve la oportunidad de recibir una cabeza modelada.

Cuando la tuve entre mis manos todavía no sabía quién iba a ser ese personaje.

No tenía nombre, ni oficio, ni historia.

Era simplemente una cabeza esperando que algo sucediera.

Y entonces apareció mi manera de trabajar.

Empecé a imaginar qué cuerpo podía acompañarla, qué ropa tendría, qué postura, qué gesto. Fui agregando papel, modelando, probando, cambiando. Y poco a poco aquella cabeza comenzó a dejar de ser solamente una pieza realizada por otra artista para convertirse en un personaje con identidad propia.

Le puse su ropa, sus manos, sus piernas largas y esa postura tan particular, como si estuviera esperando que alguien le dijera algo.

Y mientras la hacía, también apareció una pregunta que muchas veces me acompaña cuando trabajo:

¿En qué momento una forma se convierte en un personaje?

Creo que sucede cuando empezamos a imaginar su historia.

Porque para mí el papel maché no consiste solamente en construir una figura. Es darle cuerpo a algo que antes estaba en nuestra imaginación.

Esta mujer todavía no sé exactamente quién es.

Tal vez esté esperando a una amiga.

Tal vez acaba de llegar de algún lugar.

Tal vez simplemente se sentó un rato a descansar.

Y quizás eso sea justamente lo lindo: que el personaje no termine de contarnos todo y deje un pequeño espacio para que quien lo mire complete la historia.

La cabeza vino de las manos de Malena.

El personaje, en cambio, fue apareciendo de a poco entre mis manos.

Y quizás ahí esté una de las cosas más fascinantes de crear: recibir una forma y descubrir hasta dónde puede llevarnos.







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